MOVIMIENTO NATURAL

Mi filosofía de entrenamiento

 

QUIERO QUE TE VUELVAS ANTIFRÁGIL

Vengo del Fitness convencional, entrenamientos con repeticiones y ejercicios mecánicos y deshumanizados.

He sido bailarín profesional durante muchos años, y tuve la suerte de poder cumplir varios de mis objetivos como trabajar en el cine, en la televisión haciendo una serie, shows y spots publicitarios, o en teatros haciendo operas y musicales.

Lamentablemente tuve que abandonar mi carrera como bailarín por culpa de una lesión lumbar crónica que me dejó incapacitado para seguir llevando el nivel de exigencia que conlleva la vida un bailarín profesional.

El origen de esta lesión se encuentra en una enfermedad degenerativa que sufrí de niño. Una enfermedad muy difícil de diagnosticar porque no se manifiesta con dolor, con lo cual los niños que la sufren no sufren las consecuencias hasta que son adultos. La enfermedad de Scheuermann es una forma de osteocondrosis en edad juvenil. Afecta en el desarrollo normal de los cuerpos vertebrales dejando una columna frágil y con malformaciones.

En mi caso, sin yo saberlo, estaba realizando la mejor terapia con el movimiento de la danza. El movimiento de la danza me ayudó a corregir la alineación en mi columna y mejorar su movilidad.

Al dejar la danza abandoné en gran medida el movimiento consciente. Me limitaba al Fitness convencional, a cargar peso, a ganar músculo, a estirar pasivamente, a hacer ejercicios que nada tenían que ver con mis necesidades en cuanto a movimiento para la vida real. Cada vez me sentía más frágil, más débil aun teniendo más cantidad de músculo, más roto, y más incapacitado.

Con 35 años perdí el último disco vertebral L5-S1 a de más de serias discopatías en algunos de los discos vertebrales en la zona lumbar.

Ninguno de los profesionales de la salud que me veía podía ayudarme a mejorar sin recurrir a la cirugía, algo que siempre he tratado de evitar.

Empecé a investigar por mi cuenta, estudiando y experimentando con diferentes tipos de entrenamiento y encontré algo que me funcionó. Y como todos somos más o menos fisiológicamente iguales, no solo funcionó para mí sino también para mis clientes.

Comencé a basar mi entrenamiento en lo que harían nuestros antepasados ​​en nuestro hábitat natural y descubrí que en la vida, el entrenamiento, la dieta, el descanso, la manera en la que respiramos y nos movemos, tal vez en todo, el cuerpo prospera cuando lo llevamos a situaciones lo más natural posible.

Para mí el éxito fue descubrir que llevando un estilo de vida lo más natural posible el cuerpo recupera el equilibrio estructural. En una estructura equilibrada a penas hay lugar para las lesiones y el dolor.

Así que incorporé el movimiento natural no solo en mis entrenamientos sino también en el día a día.

Le ha dado a mi entrenamiento un propósito y un significado fuera de obtener el mejor cuerpo de playa. He visto cómo mis clientes desarrollan confianza en sí mismos a medida que crecen sus habilidades y se sienten capaces de lidiar con lo que se les presente. Hemos visto una y otra vez a personas 'normales' intensificarse cuando más se necesita para volverse excepcionales.

 

¿HOY EN DÍA QUÉ ES NATURAL?

Puede que los dolores crónicos que sufrimos hoy en día sean originados por el mal uso que le damos a nuestro cuerpo, ya sea por el sedentarismo o por una incorrecta mecánica de movimiento, y no por el envejecimiento.

Al igual que cuando sacan a un animal de su entorno natural para llevarlo a un zoológico este se vuelve débil, pierde gran parte de su estado de forma y salud, lo mismo nos pasa a los humanos. Los humanos abandonamos hace cientos de años voluntariamente nuestro entorno natural para vivir en un gran zoo.

Tal vez ahora entendamos mucho mejor el porqué de los problemas que sufre el ser humano en la actualidad.

Si antes debíamos temer por no ser cazados por otros animales, en la actualidad debemos enfrentarnos a un gran número de enfermedades degenerativas, estrés crónico, y enfermedades mentales originadas por un estilo de vida sedentario y una nutrición de mala calidad.

Seguimos siendo el mismo humano que éramos hace 10.000 años, el momento en el que nuestra especie decidió abandonar su estilo de vida natural por el sedentario. Con lo cual nuestras necesidades físicas son las mismas que cuando éramos cazadores recolectores, el guión que nos otorgó la naturaleza.

Es difícil remodelar nuestras ciudades para que se parezcan a entornos naturales, pero sí podemos cambiar nuestra manera de movernos y comportarnos.

Aunque el ser humano actual viva en ciudades, conduzca vehículos, o se pase ocho horas sentado en una silla nuestro cuerpo está diseñado para desenvolverse en la naturaleza.

Vivimos con un vacío constante que no logramos identificar, pero tratamos de llenarlo consumiendo, gastando dinero, viajando, etc... Ese vacío es el que nos dejó la naturaleza.

Muy pocas veces escuchamos la llamada de la naturaleza porque vivimos muy desconectados de ella y de nosotros mismos, vivimos con demasiado ruido, muy estresados, vivimos siendo manipulados y nos olvidamos de detenernos por un instante  para desconectar de todo y escuchar a nuestro cuerpo y mente. Cuando logramos conectar con nosotros mismos es cuando sentimos la llamada de la naturaleza porque ahí se halla nuestro verdadero hogar.